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Ayer llegó la hora de estrenar en condiciones mi nueva Nikon D7000, como drisfrutábamos del típico tiempo tocapelotas asturiano (ahora lluevo, ahora no) decidí irme junto a mi chica a hacer una nueva visita al acuario de Gijón.
Aquí van unas fotos (click en ellas para ver a mayor tamaño) y las primeras impresiones sobre la cámara.

El acuario es sin duda uno de los sitios más difíciles para hacer fotografías medianamente decentes, tiene una iluminación bastante dura y a veces pobre, las peceras tienen unos cristales en los que enfocar es bien complicado y además hay que conseguir retratar en una posición decente a los animales. Todo esto, sin uso de flash o luz de enfoque para no matar a ningún pez de un susto, aunque mucha gente pase del tema (será que no saben leer, pobrecitos). Así pues, estas fotos eran un reto para los 39 puntos de enfoque y la ISO6400 de la D7000.

Un reto que ha superado ampliamente, la mayoría de las fotos que veis están sacadas a ISO4000 o ISO5000 y lo cierto es que el ruido apenas se nota. Obviamente, no cuento con los arañazos de los cristales, porque eso no es cosa de la cámara.
Otro aspecto a destacar, es la velocidad de enfoque. Acostumbrado a la D5000, en algunos momentos esta ha sido un lujo y el poder mover el enfoque por 39 puntos y no 9, ha acabado por rematar.
De momento, el único pero que le he encontrado a la cámara es que aún no dispongo de grip, con lo que ayer tenía la mano derecha cual Clay Morrow. Espero hacerme con ella próximamente.
Sin más, os dejo con el resto de imágenes, a ver si os gustan (espero vuestros comentarios). Hoy la D7000 se estrenará en concierto, a ver cómo se desenvuelve...
 
 
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